Franz Schubert – Sinfonía nº8 – 2. Andante con moto (1822)

Tonalidad inicial: Re mayor.
Duración: 23 compases 2/4.
Cambios: 17.
Tipo: Modulación en 1 paso.


Franz Schubert fue un compositor austríaco que desarrolló su actividad en las postrimerías del Clasicismo vienés. Fue un gran compositor de lieder (breves composiciones para voz y piano), así como de música para piano, de cámara y orquestal.

Análisis

El misterioso arpegio descendente de violines que daba paso al segundo tema a lo largo de este elegíaco movimiento es utilizado al final del mismo para producir una audacísima -aunque, eso sí, preparadísima- modulación en un paso (de tónica a tónica) que conduce a la coda: Tras producirse la esperada cadencia perfecta en Mi mayor (V-I), los violines en solitario introducen de nuevo el misterioso arpegio, que tras recorrer descendentemente los grados 5-3-1 prolonga su descenso de terceras en un inesperado ♭6 (Do). Este Do es retomado como grado 3 de La♭ mayor para realizar de nuevo la cadencia perfecta (V-I), hasta que vuelve a hacer su aparición el arpegio, el cual tras recorrer los grados 3-1-5 recae ahora en un ♭3 (Do♭=Si). Este Si es retomado como grado 5 de Mi mayor, retornando así a la tonalidad original.

Lo audaz de la modulación es que se produce entre Mi mayor y La♭ mayor, tonalidades a distancia de tritono (La♭ es el #IV/♭V de Mi) y situadas en las antípodas del círculo de quintas.

Claudio Abbado dirigiendo a unos adecuadamente “otoñales” filarmónicos berlineses (bueno, al menos ya se ve a alguna mujer entre sus filas). Estas modulaciones extrañas al final de una sinfonía inacabada solo pueden estar anunciando la muerte de alguien…

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Un pensamiento en “Franz Schubert – Sinfonía nº8 – 2. Andante con moto (1822)

  1. 1schubert

    Excelente ejemplo. Da testimonio de la audacia de Schubert en su uso de las relaciones tonales de tercera, tanto mayores como menores, ascendentes o descendentes y con una elección de modo en este caso mayor (sol sostenido mayor) que produce esa extraña maravilla que comentas. Y lo más sorprendente es cómo parece que podría continuar esa rueda, pero la abandona, como la realidad que interrumpe un sueño.

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