Unidad 8. Empleo de los acordes de sexta (primera inversión)

bridgeSi en la Unidad 7 hemos aprendido a enlazar los acordes en 1ª inversión -o acordes de sexta-, en esta nueva unidad aprenderemos a emplearlos de acuerdo con el uso que se ha dado a estos acordes en la práctica común, empleando para ello un concepto muy útil y sencillo que denominamos puente de sextas.

Finalmente, estudiaremos cómo afecta la primera inversión a cada una de las funciones tonales conocidas, señalando los uso más practicados así como los más evitados.

Armonización de líneas de bajo

Hemos podido comprobar las dificultades que surgen al enlazar los acordes en estado fundamental sobre una línea melódica de bajo (bajo que se mueve por segundas). Basta con que la línea de bajo se prolongue tres notas para que los enlaces por movimiento contrario induzcan un movimiento de las voces torpe y poco fluido.

El acorde de sexta presenta dos ventajas con respecto al estado fundamental: por un lado, dispone de más variedad de disposiciones para enlazar los acordes (cerradas y abiertas). Por otro, y dado que son funciones más “débiles” (un I6 es una tónica más débil -o suave- que un I, etc.), los enlaces resultan más fluidos.

Puedes comprobar este efecto escuchando estos dos ejemplos:

El puente de sextas

El uso más característico de los acordes en 1ª inversión consiste en enlazar funciones “fuertes” (como el I, el V o el IV grado en estado fundamental) mediante acordes “ligeros” (acordes de sexta sobre un bajo melódico).

En estos casos, los acordes en estado fundamental actúan como los “pilares” de un puente y los acordes de sexta como el “tablero”. A continuación vemos dos ejemplos de enlace de I-IV y V-I mediante puentes de sextas ascendentes.

Ahora vemos dos ejemplos de puentes de sextas descendentes que enlazan I-V y IV-I.

Series de sextas

En casos en los que decidamos alargar los puentes de sextas (más de tres acordes de sexta seguidos), la conducción a cuatro voces puede empezar a resultar torpe aunque usemos acordes de sexta.

En estos casos, la práctica común aconsejaba utilizar una escritura a tres voces, empleando la textura denominada “series de sextas”. Para utilizar esta textura suprimiremos una de las voces durante los acordes de sexta y dispondremos las voces de tal modo que las dos más agudas formen cuartas paralelas (y así evitamos tanto posibles quintas paralelas como distancias inapropiadas entre las voces).

En las series de sextas -tres o mas acordes seguidos en 1ª inversión sobre un bajo melódico- lo habitual es reducir el número de voces a tres.

Cadencias imperfectas

Las cadencias más importantes se han estudiado ya en la Unidad 6. A las cadencias allí estudiadas añadimos ahora (dado que implica el empleo de acordes en 1ª inversión) la cadencia auténtica imperfecta (o simplemente “cadencia imperfecta”).

Es una cadencia que de tipo dominante-tónica en la que una de estas funciones ha sido “debilitada”.

  • Por dominante “debilitada” entenderemos por ahora o bien un V6 o bien un VII6.
  • Por tónica “debilitada” entenderemos por ahora un I6.

Por su naturaleza más suave (y menos conclusiva), las cadencias imperfectas suelen utilizarse para cerrar frases intermedias o de menor importancia.

UNIDAD 8 (CONTINUACIÓN)

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