Anton Bruckner – Helgoland (1893)

Tonalidad final: Sol mayor (modulante).
Duración: 18 compases 4/4.
Cambios: 12.
Dificultad: Nivel 4.


Anton Bruckner es uno de los más grandes compositores de sinfonías de todos los tiempos. Sus obras exhiben enormes proporciones y evocan la trascendencia de los dramas musicales de su admirado R W.

Análisis

El final de esta obra sinfónico-coral avanza hasta el radiante Sol mayor final a través de una serie de enigmáticas progresiones armónicas.

La primera frase (cc.-1-4) avanza mediante una progresión de tipo multitónica tríada desde el ámbito de Do mayor (Am-G) hasta el de Fa mayor (F), pasando por E♭m (♭VIIm!!, subtónica menor). La relación entre G-E♭m (cc.2-3) es de mediante cromática, donde Mi♭m es el homónimo de la submediante del homónimo de Sol, una relación remota.

Un segundo segmento (cc.5-9) parece consolidarse en Re♭ mayor mediante una progresión ambigua (Re♭ mayor, La♭ mayor?).

El segmento final (cc.10-18) realiza una brusca progresión de tritono (D♭-Am) donde Am será utilizado como II de Sol. La introducción del Fa# (acorde semidisminuido en 1ª inversión) sugiere inmediantamente un II de Mi menor, pero será resuelto como VII de Sol.

La prominencia del Fa# contraviene la norma tradicional de la armonía que establece que en este tipo de acordes (semidisminuidos en función de VII) la sensible no deba situarse en la voz superior.

Manifiesto loco pangermánico redimido por la estatua de la libertad.

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