Antonín Dvořák – Sinfonía nº9 – 2. Largo (1893)

Tonalidad final: Re♭ mayor.
Duración: 8 compases 4/4.
Cambios: 7.
Dificultad: Nivel 3.


Antonín Dvořák es el compositor checo más destacado del siglo XIX. Su estilo concilia el formalismo germánico con algunos rasgos idiosincráticos del folclore bohemio.

Análisis

El segundo movimiento de esta sinfonía se abre con un misterioso coral de metales que se abre con un acorde de Mi mayor (o Fa♭ mayor). Este acorde se contrapone a su relación de tritono (Si♭ mayor).

Posteriormente inicia un descenso por terceras formando relaciones lejanas: F♭-D♭ (una nota en común), D♭-A (una nota en común) hasta estabilizarse con una última relación, esta vez vecina A-G♭m (dos notas en común) que funciona como el VI y de IV de Re♭ menor, pero resuelve finalmente en modo mayor.

El elemento integrador de estas relaciones es la línea superior, que en Re♭ representa los grados ♭3-3-♭3-3-♭3-4-5. El intervalos de semitono ♭3-3 es armonizado mediante relaciones no funcionales (ambiguas), mientras que las de tono (♭3-4-5) son utilizadas para definir la tonalidad.

Una delicada sección de metales… ¿es posible?

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